En mis POERIEMAS del "RECÓNDITO INDISCRETO"
Entre tanto el asunto del malestar con las maletas, valija, equipaje, fardos, bártulos, corotos, los petates, se traza en aerolíneas un grandilocuente desmadre, altibajos de talegas monetarias con billetes pa’ pobres. Sujeción y costumbrismo deschavetado se engaveta, suerte de carestías impropias de un perro que les ladre. Érase una vez, narrado, que existieron naciones con mitos, leyendas de heroicos o coherentes fabricantes de boga, portando los prósperos apellidos cual jinetes de montañas, y se retaban y se liaban a bocae’jarro, haciéndose jalones, ahora, no importa mucho si alguno pone la cara por vicio. No van por Ítaca, ni por la Carta de Jamaica, ni Chacabuco, ni Angostura, o por Maipo. Insinúo los modelos itinerantes. Viajamos diferente sin ser Eneas, con los penates a cuestas. Quedamos huérfanos de líderes con la maleta expectante y sin plegaria, sin amparo de los nobles de antaño, gigantes. Inquiero ¿Para dónde vamos, a dónde iban los nómades? Quizás irían a donde no les crujiera el presente aniquilante. Blandiendo poetas exiliados, eruditos terminales, se nos escapan los brillantes ilustres, los afamados, nos parecemos tanto, a por como igualitos distintos. Hay quienes huyen, otros prueban el futuro en anales y siendo de todos el mismo destino, así inflamados desfallecemos por encontrarnos cual hermanos felices, difamándonos solícitos cual si fuéramos los letrados que si tú, que yo, que si vos, los otros qué, quién por fue, por el quién te diste a tí un puntapié o cuál es más digno. Nadie halla o dibuja la razón ni aún teniendo al cristofué. Se pensó en antaño a los diplomáticos, grandes, siendo genios merecedores, tal vez lo hayan sido, ahora cualquiera viaja más que un aristócrata sin escribirle carta ni al correo postal del olvido. El norte del sur podría estar hinchado de mentiras o verdades, casi siempre las dos tienden a serlo y tanto en que cada uno hale hacia su lado el cepo, nadie podrá, en cómo va la cosa, o podría saberlo. Estamos mal, pero seguimos remando la balsa, las balsas dejaron de abandonar Aquella Isla, sin embargo, habrá otras balsas y otras tragedias, inclusive peninsulares y continentales serán islas, la mentira se disfraza de caperuza deshonrosa, mientras el lobo nos persigue desnudo y sin medias. Coronas de princesas operadas, carteles de droga, garotas descalzas, obrigadas promiscuas que nunca, minas justas e histéricas y flacos más trasvestidos, ecuatoriales domesticados, y caribeños sin dazón, incaicos o bolivias reivindicados a la mar en altazor. Conflictos por doquier chisporrotea continente doncel huérfanos de líderes y esperanzas, hablando pavadas nos mudamos entre naciones que son y no lo mismo y terminamos desterrados sosteniendo nuevo pincel, y el punto, igual, en el mismo lugar del que nos fuimos. Nos subimos al barrilete sin rumbo, sin cuerda ni cola al globo incendiado de ira, con redes sociales enredadas comunicados al instante ante y desinformados al unísono, extraviados en el mundo maldito de la poderosa big data. De las rectilíneas con punto casi curvos de los meridianos, se bosquejan inciertos, nuestros paralelos medios finos, resultando similares a las diásporas de aquellos perdidos. Seguimos ignorando nuestro puesto acá o allá y parece que no hacemos nada ¿y para qué carajos movimos? Puta inflexión de una reflexión vacua de en América, latinos.
Comentarios
Publicar un comentario