Crónicas de una escritora cuarentona intentando encajar en lo millenial: No amigos míos, esto es violento, arranca sueños y corrige la postura mental hasta la sumisión y mendicidad, habrá que arrodillarse. Entre jergas e idiomas, sumado a mi pensamiento barroco y escritura tipo fluir de conciencia, muy desordenado; aprovechando la situación universal de incomunicación, digo que esto de las redes es una cosa abrumadora, me supera. Así las cosas, subí, bajé, ofrecí, corregí, quise hacer de Papá Noel, rebajé de precio, escribí sobre lo escrito, no hubo palimpsesto que me diera a entender. Sin embargo, no me dejé vencer por lenguajes de programación y neologismos tecnológicos de las redes. Me llamaron Spam ¿Me quisieron llamar sífilis del cyberspacio? ¡Caramba! No sabía que hacer crowdfunding era ilegal ¿O será envidia de grupitos que se hacen los mecenas sin lograr ayudar a nadie? Quien me conozca sabe que jamás mezquiné ayudas. Señores, esta ecléctica obligada a la hipsterida...