Coreografía del hastío
El mundo.
Atmósfera de furia corporal, injusticia.
Clima de guillotinas verbales, irascible.
Danza detestable sin raíces e insípida,
la pubertad apurada en un malcriar…
Cuando no invitaban, ahora bailamos,
alguien decide la melodía, para variar.
Humo, humareda chirriante y llanto.
Trapecistas de la emoción colgando
en los cordones de zapatos estrechos.
El día levanta la carpa, tensa la densa
partitura de una sinfonía distópica,
la asquerosa melodía sobre los techos.
Distocia que nos escupe de los edificios,
y ya nos ha sacado de nuestras camas.
Nosotros con el espíritu embutido,
pegoteados en el glutamato nenonato
del monosódico pensamiento urgido.
El brazo empuja y levanta la carga,
los ojos se hunden sin el vidrio y
la piel se pega a la ropa por mosaico.
Un pie sigue al otro en la comparsa
de justificar monedas por testigos
Testigos de una coreografía ingrata
donde paseamos la cabeza al ombligo
y tal vez el cerebro nos salga por el ano.
¿Quiénes hurgan en el oro perdido?
Tal vez aquellos bailando, necios, años.
Atmósfera de furia corporal, injusticia.
Clima de guillotinas verbales, irascible.
Danza detestable sin raíces e insípida,
la pubertad apurada en un malcriar…
Cuando no invitaban, ahora bailamos,
alguien decide la melodía, para variar.
Humo, humareda chirriante y llanto.
Trapecistas de la emoción colgando
en los cordones de zapatos estrechos.
El día levanta la carpa, tensa la densa
partitura de una sinfonía distópica,
la asquerosa melodía sobre los techos.
Distocia que nos escupe de los edificios,
y ya nos ha sacado de nuestras camas.
Nosotros con el espíritu embutido,
pegoteados en el glutamato nenonato
del monosódico pensamiento urgido.
El brazo empuja y levanta la carga,
los ojos se hunden sin el vidrio y
la piel se pega a la ropa por mosaico.
Un pie sigue al otro en la comparsa
de justificar monedas por testigos
Testigos de una coreografía ingrata
donde paseamos la cabeza al ombligo
y tal vez el cerebro nos salga por el ano.
¿Quiénes hurgan en el oro perdido?
Tal vez aquellos bailando, necios, años.

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